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Los pro y los contras de los negocios estacionales

25, 11, 2018

¿Es conveniente encarar emprendimientos cuyos réditos se acotan a un determinado marco temporal? En esta nota te contamos cómo tomar provecho de una modalidad que ofrece alta rentabilidad en plazos recortados, y qué estrategias hay que contemplar para que esta restricción no sea sinónimo de bancarrota.
Supe de la existencia de los negocios estacionales desde muy pequeño: la heladería del barrio en el que me crié cerraba sus persianas durante todo el invierno, rutina que se repetía cada año y era decepcionante para mí. “¿Quién quiere tomar un helado en invierno?”, decían mis padres. Anticipándose a mi mano alzada pidiendo el cucurucho más grande en el mes más gélido, ellos explicaban que las ventas en aquel rubro caen estrepitosamente durante la temporada fría, y que por esta razón los dueños de la heladería se marchaban durante el invierno hacia el verano de Italia. Estos heladeros vivían siempre en verano.
Aquella modalidad parece haber caído en desuso y esto se explica en buena medida por la diversificación. Continuando con el ejemplo que inaugura este repaso, las heladerías sobreviven a lo largo del año (¡sin mudanzas continentales!) fusionándose con las cafeterías: muchos kilos de helado en las estaciones de calor; café (y otros productos) durante los meses en los cuales cae la venta de su producto estelar. Más allá de los rubros, se comprende que una de las claves para escapar de la estacionalidad es dar con productos relacionadas medular de la empresa, los cuales deben ser no-estacionales o contra-estacionales. O sea, que no dependan de una temporada determinada, o que sean adecuados a las características temporada opuesta y en tanto complementaria.
No todo es helado: Los negocios estacionales y cómo ser rentable en temporada baja
No todo negocio estacional es una heladería, y las estrategias no se agotan en la diversificación. Los signos de la estacionalidad en ocasiones se advierten en plazos más acotados, como los siete días de la semana e incluso en ciertas franjas horarias. Aparece aquí una maniobra clásica: los descuentos y promociones especiales. ¿Ejemplos? Desde el tradicional Happy Hour de los bares para atraer a clientes en determinados horarios, pasando por las promociones que un comercio puede realizar precisamente el día de la semana en el cual registra menor movimiento de caja, hasta el caso de las aerolíneas o los complejos hoteleros que ofrecen rebajas en las temporadas con menor cantidad de viajeros.
¿Acaso nunca has visto cuánto más baratos son los vuelos y los alojamientos en las ciudades que sufren temporales en ciertos meses del año? Aquello no es más que el marketing que piensa en la estacionalidad.
Ahora bien, no en todos los casos aplica el ánimo de trascender la estacionalidad. En este sentido, ¿cuáles son las ventajas de los negocios estacionales?
Los beneficios de la limitación
Claro, no deberías dedicarte a la venta de paraguas en una ciudad en la que nunca llueve o comercializar equipamiento de esquí en países caribeños. Menos aún tener abiertas las puertas de un negocio en las temporadas en las cuales ingresan pocos billetes. Pero tampoco es necesario correr hacia el otro extremo: la estacionalidad no debería ser considerada lisa y llanamente una mala palabra en el mundo de los emprendimientos. En lo que sigue, enumeramos algunas de las ventajas que ofrecen los negocios estacionales, incluso los más acotados a determinadas temporadas del año, como una barra de cócteles en una playa.
– Alta rentabilidad: La estacionalidad puede ser percibida como una muy buena noticia. En términos generales, supone un amplio margen de ganancias en un período de tiempo acotado. Esto supone una alta carga de trabajo, que si todo marcha sobre rieles se traducirá en un beneficio apreciable. Algunos negocios estacionales acumulan en pocos meses la misma cantidad de dinero que un negocio tradicional reúne en un año completo. Cuando esto ocurre, la clave es la administración de los ingresos.
– Margen para la planificación: Si un negocio estacional es de veras exitoso y las ganancias obtenidas pueden utilizarse como un colchón para los meses del año con menores ingresos, pues se abre paso a la posibilidad de planificar, además de dedicar un tiempo al descanso. Eso sí: hay que tener en cuenta que los negocios estacionales no escapan de los gastos permanentes. Incluso cuando las ventas bajan, hay que afrontar el pago de alquileres, salarios, impuestos, cargas sociales, etcétera. Una vez más, en este punto habría que considerar en qué casos conviene bajar las persianas por un tiempo, hasta el regreso de la temporada favorable.
Como las hormigas
A modo de epílogo anotamos un buen consejo para los que se animan (o los que eligen) negocios estacionales: hacer como las hormigas, que juntan alimentos durante muchos meses del año, para sobrevivir en tiempos de escases. Finalmente, estas “hormigas” también pueden tomar provecho del comercio electrónico que, en su carácter cosmopolita, en buena medida trasciende cualquier estación fría o calurosa.

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